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4/1/14

¿Cómo eliges vivir tu vida?

Por German Antelo Solozábal 

Hace muchos años atrás, un viejo maestro mío (por aquel entonces no lo reconocía así) me contó una historia que más o menos era así: En un pequeño país había una familia que era millonaria y tenía una única hija llamada Mika, por supuesto, dinero no le faltaba, vivía en una espectacular casa rodeada de montañas y mar, había terminado sus estudios, dirigía los negocios con su padre, pretendientes en el amor no le faltaban, ya que además era una mujer muy bella. También gozaba del reconocimiento de todos aquellos que la conocían, le admiraban y la querían. En síntesis para los patrones de esa sociedad, Mika tenía la vida perfecta.
Con todo lo que tenía Mika, no era feliz, no resonaba, sentía ciertos vacíos que toda su realidad no se lo llenaba pese a tener “la vida perfecta” según decían todos, ella necesitaba algo diferente, era como si todo estaba estructurado y armado, no estaba a gusto y muchas veces se iba a un árbol muy grande que había al pie de una montaña. Allí trataba intensamente buscar respuestas a por qué no era feliz con todo lo que le rodeaba, y además, como estaba sola, podía permitirse llorar, algo impensable delante de nadie, porque hay que recordar que tenía “la vida perfecta”

Una vez cuando llegó a su árbol se encontró con una mujer de mediana edad, cuyo rostro transmitía mucha tranquilidad y luz, Mika sintió paz pero al mismo tiempo ansiedad por saber quién era ella y qué hacía por allí. Rápidamente le preguntó cómo se llamaba, a lo que la mujer le preguntó: ¿Tú debes ser Mika?, ella quedó sorprendida y con un poco de sorpresa le dijo que sí, y antes de preguntarle cómo lo sabía, la mujer desconocida le dijo “me imaginé que eras tú, porque todos desean ser como tú, tener la vida estructurada y decidida por otros, muchos suponen que eso es la felicidad, pero tu cara dice otra cosa, tu rostro muestra tristeza y ganas de SER otra cosa. Mika, ¿qué te gustaría tener en tu vida? La joven bella, después de quitarse la angustia ante la pregunta de la mujer desconocida, le dijo: “me gustaría poder hacer cosas que no hago, como por ejemplo decidir por si sola, equivocarme, no ser observada constantemente, marcharme a otro sitio, aprender otras cosas, crear mi propia vida, trabajar y construir un negocio vinculado a enseñar a los niños mis pasiones, que son cantar y bailar, necesitaría… Mika rompió a llorar desconsoladamente, intentaba decir lo que necesitaba pero no podía porque el llanto era continuo, pero cuando la mujer del rostro iluminado la abrazó, Mika sintió algo que buscaba hace años: comprensión y cariño, fue entonces cuando dijo: “necesito SER yo y romper las cadenas de esta vida que tengo totalmente dirigida, necesito dejar una huella y así como vivo, siento que no podré hacerlo…”

La historia continúa, vosotros pueden ponerle el resto del guión, así recuerdo que me dijo mi maestro, en aquel momento no entendí nada de todo esto. Después de muchos años cuando me re encontré con él, me recordó esta historia y me preguntó si había descubierto que me quiso transmitir. Le dije que estaba muy vinculada a la necesidad de SER uno mismo, honrando los VALORES propios, porque si no los haces, puedes tener todo para que “tu vida sea perfecta” pero siempre tendrás un vacío emocional que no lo llenarás nunca hasta el día que por fin descubras y vivas desde tus Valores.

La historia de Mika muestra que tenía VALORES muy potentes que no vivía en su vida, como la LIBERTAD de dirigir su vida, tomar decisiones referentes al camino de su vida, darle rienda suelta a su ESPIRITU EMPRENDEDOR, vivir y trabajar con su PASIONES que eran cantar, bailar y enseñar a los más pequeños, algo que adoraba y no lo hacía, buscaba cambiar su Visión de vida pero “la vida perfecta” la tenía atrapada.
Con esta historia quiero transmitirte estimado lector que es vital y fundamental que descubras y te conectes con tus VALORES, no pierdas más tiempo, si buscas resonar, encontrarle sentido a lo que haces, disfrutar de tu vida y engrandecer a quienes te rodean, no te queda otro remedio que embarrarte, descender a tu interior y desenterrar lo que eres, deja de esperar recetas mágicas que te resuelvan todo sin hacer el mínimo esfuerzo.

La vida es un camino lleno de aprendizajes, venimos a aprender, a superarnos, a desarrollarnos, a equivocarnos, a transmitir a otros lo que vamos aprendiendo, a demostrarnos lo que valemos y sentir pasión por lo que hacemos, porque si no es así, nos convertimos en un robot, en donde nos programan y todo aquello que no esté en el programa nos perderemos de hacer y moriremos haciendo lo mismo hasta que nos reemplacen por otro, que dará igual si es mejor o peor. Tú eliges, ¿vivir como un robot o por lo que ERES, un magnífico SER humano?, si has elegido la segunda opción, descubre y vive tus VALORES YA!

Fuente: http://jcvalda.wordpress.com

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12/11/12

Síndrome del domingo por la tarde...

Creo que no hace falta que describa lo que significa el síndrome del domingo por la tarde; un término suficientemente explícito para ser entendido por cualquiera. Esa sensación de tristeza que padecen muchas personas ante la llegada del lunes, de amodorramiento en el sillón mientras se desea que el minutero camine más despacio... En Fast Good Management (@fastgoodmanagem) decímos: "Si a menudo te repites, por fin es viernes, o la otra cara de la versión, uff, mañana es lunes, hay algo que no marcha con tu vida"... No conozco a nadie que no proclame las bondades del carpe diem, ese grito de guerra renacentista que significa aprovecha el momento (que nada tiene que ver con la jauja), pero que luego los hechos demuestran que pocas personas saben poner en práctica. Nicolas Iorga lo expresaba muy bien: "Pierdes años en la vida y, frente a la muerte, mendigas un momento"... Ya sabemos que cuando las personas están en la cuerda floja, que han pasado por situaciones límites donde la frontera entre la vida y la muerte era mínima, la escala de prioridades cambia radicalmente. A muchos de ellos se les ha preguntado de qué se arrepentían, y las respuestas se repiten (ver artículo ¿De qué se arrepentiría antes de morir?). Esto es: 1. Ójala hubiera tenido el coraje de hacer lo que me gustaba. 2. Ójala no hubiera trabajado tanto. 3. Ójala hubiera podido expresar mis sentimientos. 4. Ójala hubiera pasado más tiempo con mis amigos y familiares. 5. Ójala me hubiera permitido ser más feliz. Gustavo Zerbino, uno de los supervivientes del accidente aéreo de Los Andes en 1972 que les tuvo casi 3 meses aislados en las montañas a más de 30 grados bajo cero, me decía una vez: "Después de lo que ocurrió en la montañas, lo más importante es la pasión que pongo en todo lo que hago. En la cordillera cada minuto era el último y en esa situación vives con mucha pasión. Por desgracia, en nuestro día a día vivimos como una mosca entre dos paredes, preocupados el 80% del tiempo por el pasado y el futuro. Hay que vivir el único momento en el que podemos tomar acción, el presente. El pasado y el futuro son dos estados que nos paralizan. El primero nos angustia porque no lo aceptamos; el segundo nos produce intranquilidad porque no lo controlamos. El hombre escapa al presente porque le tiene miedo". Algo no va bien cuando un porcentaje de la población tiene que esperar a verse en momentos delicados para descubrir la esencia de la vida. La única responsabilidad que tenemos es ser felices. Tal vez hemos convertido –o nos han convertido, el Sistema mueve los hilos a su antojo–, en personas sinsentido común (ver post, reseña y libro de Borja Vilaseca con el mismo título). Da la impresión de que estamos demasiado desconectados de nosotros mismos. Proclamos una cosa (lo importante es ser feliz, disfrutar el presente, etc), sin embargo, presumimos de la contrario (cantidad de trabajo que tenemos, de lo pronto que nos levantamos para coger aviones, la falta de tiempo....) En el fondo, la cuestión importante es para qué. El escritor hondureño Augusto Monterroso decía en una ocasión: "La sociedad intenta destruirte, convenciéndote para cosas que en realidad no deseas hacer" (ver post ¿Sabes cuáles son tus valores?); el lema es más y más y más... un pozo sin fondo que nunca se agota... Milton Friedman ya adivirtió: "No tenemos una necesidad desesperada de crecer sino un deseo desesperado de crecer". Muchas frustraciones no proceden de necesidades no satisfechas sino de un exceso de expectativas. Como entonar el mea culpa no es algo por lo que nos caractericemos (la libertad nos asusta porque implica autorresponsabilidad), entonces buscamos excusas para justificar nuestro modus vivendi. Ya decía Woody Allen, que "engañarse es la única forma de ser feliz". Más bien diríamos, como el permiso del cineasta, que es una forma de anestesiar nuestra voz interior, pero como toda anestesia (ya sea local o general) acaba pasando y, antes o después, tenemos que rendir cuentas con nosotros mismos. El alemán Goethe lo dejaba claro: "Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada". Carl Gustav Jung también era claro: "La vida te hace una pregunta cuya única respuesta es tu vida". * Hoy en Libros de Management (@librosdemanagem) puedes participar en el Concurso Monthly Question opinando sobre las lecciones que se pueden aprender del mundo animal para su aplicación a la gestión empresarial, y entrar en el concurso de 3 ejemplares del libro Animaladas, de Enrique de Mora, escritor también de otros 2 libros: Funny Pop y Zig Zag.

Fuente: http://www.franciscoalcaide.com

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20/3/08

Conferencia de Fredy Kofman

Hola a todos!: dejo aquí un link desde el cual podrán acceder a la Conferencia sobre Vida, Libertad y Conciencia de Fredy Kofman en el campus de la UFM de Guatemala.

http://www.newmedia.ufm.edu.gt/indices/kofman/kofman.html


Hasta pronto!
María José


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